El 8 de marzo no estamos celebrando el hecho de ser mujeres. Esta es una fecha para evaluar la condición y la posición de la mujeres en cada país, en cada estado, municipio, ciudad… Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.

Desde MAYAS reivindicamos hoy la escolarización de las niñas en el mundo ya que a pesar de los avances, todavía quedan muchas niñas sin escolarizar.

Las barreras que impiden a las niñas acudir a la escuela en el mundo en desarrollo no solamente les restan oportunidades para el futuro, sino que tienen repercusiones sobre su salud y su supervivencia. Las niñas y mujeres también deben afrontar el sexismo en la educación, con valores, normas y acciones concretas de discriminación hacia las mujeres y un trato  profundamente inequitativo entre niños y niñas. La distancia entre la comunidad y la escuela supone que las niñas y jóvenes tengan que caminar, a veces durante horas, por caminos agrestes y solitarios, lo que las expone a abuso o violencia sexual.

IMG_6272La distribución de funciones constituidas socialmente frustran con excesiva frecuencia el potencial de niñas y mujeres. La discriminación les niega la atención sanitaria y educación. Les oculta información que podrían emplear para protegerse del VIH/SIDA. La discriminación arrebata a las niñas y mujeres el poder de tomar decisiones, de ganarse la vida y de vivir libres de violencia, abusos y explotación. Muchas veces les priva de toda protección legal.

Según datos de UNESCO se estima que 31 millones de niñas en edad de cursar educación primaria y  34 millones de niñas en edad de cursar educación secundaria no van a la escuela, reduciendo sus posibilidades de tener un futuro digno y socavando su potencial para contribuir a la sociedad. Dos terceras partes de todas las personas analfabetas en el mundo son mujeres.

Conseguir que la enseñanza primaria universal y la paridad entre los géneros en las escuelas sea una realidad exigirá cambios radicales en las ideas y las políticas. Todos los países deben comenzar a considerar la educación como un derecho humano fundamental, y no como un lujo que se ofrece allí donde los presupuestos lo permiten.

Equipo MAYAS